Resulta que le quise regalar a Victoria el bordado de los gatitos mirando a la luna, o al sol, según se mire.
Me dijo que entonces escogiera algo de lo que ella hace y así haríamos un intercambio.
Yo escogí una alfombra de cuerda, que me gustó mucho.
Quedamos en eso.
Hoy ha llegado el cartero, y rauda y veloz, he abierto el paquete. Venía una caja preciosa, y dentro de ella tres paquetitos que hicieron que el corazón me latiera más deprisa (cómo me gusta recibir regalos).
Me dispongo a abrir cada uno de ellos y, aparte de la alfombra, preciosa, veo un costurero maravilloso, con sus ovillos de lana, sus agujas, sus botones, su metro, su revista, vaya, que ya no tengo excusa para no hacer labores, jejeje, y un cestito para la leña que haciendo el frío que hace necesitaré usar.
¡Alucinante todo!
¡Gracias, gracias y mil gracias, Victoria!
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| La cajita |
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| El costurero |
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| El cestito para la leña |
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| La alfombra |
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| Todo junto, maravilloso, ¡gracias!. |